Ilustración anime de una grúa y un edificio en construcción en un majestuoso valle de los Pirineos de Andorra, bajo un cielo despejado. La imagen representa el crecimiento de la construcción en Andorra y la escasez de vivienda.

Construcción en Andorra: ¿Por qué hay escasez de vivienda si la demanda es alta?

La construcción en Andorra está experimentando una situación compleja y paradójica. A pesar de ser uno de los principales motores económicos del país, el sector se enfrenta a una tensión sin precedentes que amenaza con frenar su crecimiento. Si estás pensando en vivir en Andorra, es fundamental que entiendas la dinámica actual del mercado inmobiliario, marcada por una elevada demanda de viviendas que choca con serias dificultades para desarrollar nuevos proyectos. Esta situación no solo afecta a los precios, sino también a la disponibilidad de hogares para los nuevos residentes.

El Principado vive un momento de gran atractivo, con cada vez más personas interesadas en obtener la residencia y disfrutar de su alta calidad de vida y sus ventajas fiscales. Sin embargo, esta popularidad ha puesto de manifiesto dos problemas estructurales que ahogan al sector de la construcción: la falta de mano de obra cualificada y la escasez de suelo edificable. A continuación, analizamos en profundidad las causas de esta crisis y cómo puede impactar en tus planes de traslado.

La paradoja del mercado inmobiliario andorrano

Andorra se encuentra en una encrucijada. Por un lado, la demanda de vivienda no deja de crecer, impulsada por el aumento de la población y el interés de inversores extranjeros. Por otro, la oferta es incapaz de seguir el ritmo. Lejos de ser un problema de falta de trabajo, las empresas constructoras se ven desbordadas por la imposibilidad de ejecutar los proyectos que el mercado demanda. Esta brecha entre oferta y demanda es el epicentro de la tensión que se vive en el sector.

Según la última Encuesta de Clima Empresarial de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de Andorra (CCIS), la confianza empresarial ha comenzado a resentirse. Aunque el sector fue un pilar del crecimiento en 2025, los indicadores muestran signos de desaceleración. El optimismo se diluye ante obstáculos que parecen consolidarse, generando un escenario de incertidumbre para promotores e inversores.

Los dos grandes obstáculos de la construcción en Andorra

Para entender la situación actual, es crucial analizar los dos factores que están limitando la capacidad del sector para responder a las necesidades del país. No se trata de problemas coyunturales, sino de desafíos estructurales que requieren soluciones a largo plazo.

Escasez de mano de obra cualificada: un problema creciente

El principal cuello de botella es la falta de personal. La encuesta de la CCIS es contundente: un 56% de las empresas de construcción admite tener graves dificultades para encontrar trabajadores. Esta cifra sitúa al sector a la cabeza de todas las actividades económicas en cuanto a falta de mano de obra. Las constructoras andorranas no encuentran albañiles, operarios, técnicos ni especialistas, lo que frena en seco su capacidad productiva.

Las causas de esta escasez son diversas y complejas:

  • Envejecimiento del sector: Muchos profesionales cualificados se están jubilando y no hay un relevo generacional claro.
  • Falta de formación local: La oferta formativa especializada en el país es limitada, lo que dificulta la incorporación de jóvenes al sector.
  • Dificultades para atraer talento extranjero: Las restricciones administrativas, sumadas al elevado coste de la vida en Andorra, complican la contratación de trabajadores de otros países.

Sin los recursos humanos necesarios, es imposible mantener el ritmo de actividad que la demanda exige, alargando los plazos de entrega y encareciendo los costes de los proyectos.

La falta de suelo edificable y la incertidumbre normativa

El segundo gran obstáculo es la limitación de terreno disponible para construir. Más allá de la propia geografía montañosa de Andorra, el problema se ha visto agravado por factores normativos. Las suspensiones temporales de licencias urbanísticas, aplicadas por los comunes mientras revisan sus Planes de Ordenación y Urbanismo Parroquial (POUP), han generado un parón administrativo.

Esta situación provoca una profunda inseguridad jurídica que paraliza las decisiones de inversión. Los promotores son reacios a asumir riesgos en un entorno donde el marco regulatorio es ambiguo, cambiante o, directamente, está suspendido. Nadie sabe con certeza cuándo se levantarán las suspensiones ni cuáles serán las nuevas condiciones para construir. El mensaje que recibe el sector es claro: es momento de esperar, no de proyectar. Como resultado, la cartera de nuevos proyectos se estanca, a pesar de que la necesidad de vivienda es más acuciante que nunca.

Impacto económico y social de la crisis en la construcción

Las consecuencias de esta tormenta perfecta no se limitan al sector constructor. La ralentización de la actividad tiene un efecto dominó que afecta a toda la economía y, de forma muy directa, a la sociedad andorrana y a quienes aspiran a formar parte de ella.

Los indicadores económicos ya reflejan esta pérdida de ritmo. El Valor Añadido Bruto (VAB) del sector crece con menos fuerza que en años anteriores, la creación de empleo se estanca y la facturación general se modera. Esta desaceleración de uno de los principales motores económicos del país es motivo de preocupación.

Consecuencias para los futuros residentes

Si estás planeando tu traslado a Andorra, esta situación te afecta directamente. La escasez de oferta de vivienda, tanto de compra como de alquiler, presiona los precios al alza. Encontrar un hogar que se ajuste a tus necesidades y presupuesto se vuelve más complicado. La falta de nuevos proyectos significa menos opciones disponibles en el mercado, lo que intensifica la competencia entre los buscadores de vivienda.

Esta problemática es una de las principales alarmas ciudadanas en el país. Andorra quiere y necesita más viviendas para acoger a nuevos residentes y satisfacer la demanda interna, pero los mecanismos para generarlas están bloqueados. Es una paradoja que el Gobierno y los comunes deben resolver para garantizar un crecimiento sostenible.

¿Existen soluciones a corto plazo? Perspectivas del sector

A pesar del panorama complicado, no todo es negativo. El sector residencial sigue generando expectativas, en parte gracias a iniciativas como el nuevo programa de avales del Gobierno para facilitar la compra de la primera vivienda. Este estímulo podría dinamizar una parte del mercado, pero su éxito dependerá de que se desbloqueen los permisos urbanísticos y se encuentre una solución a la falta de mano de obra.

Las empresas del sector son claras: si no se toman medidas urgentes, el riesgo de estancamiento es muy alto. Es necesario agilizar la revisión de los POUP, ofrecer un marco normativo claro y estable, y desarrollar políticas activas para atraer y formar a los profesionales que la construcción necesita. Sin estas acciones, incluso la demanda más fuerte no será suficiente para reactivar la puesta en marcha de nuevos proyectos.

Cómo te afecta esta situación si planeas mudarte a Andorra

Entender la crisis de la construcción en Andorra es clave para planificar tu traslado con realismo. La búsqueda de vivienda puede requerir más tiempo y un presupuesto mayor del que habías previsto inicialmente. Por eso, contar con el asesoramiento de expertos es más importante que nunca.

En Andorraway, conocemos a fondo las particularidades del mercado inmobiliario andorrano y entendemos los desafíos que enfrentan los nuevos residentes. Nuestro equipo puede ayudarte a navegar este complejo escenario, optimizando tu búsqueda y gestionando todos los trámites necesarios para tu residencia en el Principado.

No dejes que la incertidumbre del mercado frene tus planes. Si quieres iniciar tu proyecto de vida en Andorra con las máximas garantías, contacta con nosotros. Te ofreceremos un acompañamiento integral para que tu traslado sea un éxito.